
La alcaldesa encargada, Marisol Peñaloza, normalizó las relaciones de coordinación con la Gobernación del Azuay, cuyo titular, Xavier Bermúdez, mantiene el diálogo que no hubo con el alcalde Zamora.
Por primera vez un alcalde de Cuenca fue al banquillo y acabó suspendido por seis meses del cargo, sentenciado por violencia política de género: a la puerta del horno “se le quemaron las tortillas” a Cristian Zamora, pues desde que inició la gestión en 2023 dijo que buscaría la reelección y se mantuvo en campaña política durante los tres años de su truncada administración
Accedió a la alcaldía con el 18% de votos, último entre quince candidatos que triunfaron para esa función cantonal en el Azuay, y se ubicó entre los dos menos votados del país. El penúltimo alcalde azuayo menos votado, de Pucará, con el 28%, le rebasó diez puntos, y el más votado, de Ponce Enríquez, superó el 59%. Al ser suspendido del cargo, Zamora dijo ser el alcalde mejor valorado del Ecuador, con más del 80% de aceptación, por lo que era víctima de persecución política, para impedírsele la reelección.
La población rural le hizo ganar apretadamente en 2023 y con la mira en el segundo período, su obra emblemática fue levantar hospitales en Valle, Ricaurte y Baños, parroquias de densa población, desafiando competencias del ministerio de Salud y con propaganda incesante de su gestión por las redes. Los hospitales, otras obras y publicidades, bajo análisis de Contraloría, acusan indicios de responsabilidad penal.
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| Cristian Zamora, alcalde desde 2023, impedido de ejercer por seis meses sus funciones. |
Con el lema Amor por Cuenca difundió sus actividades diarias, con pancartas a la vera de las calles bacheadas o las obras mayores. Se autoproclamó el mejor alcalde en la historia de Cuenca, ignorando a los antecesores que, desde la segunda mitad del siglo pasado, sin aspavientos, impulsaron proyectos culturales, deportivos, de saneamiento, ambientales y otros que prestigiaron a Cuenca en el país y el mundo: desde 1987 es sede de una bienal internacional de arte, desde 1999 es patrimonio cultural de la humanidad, desde fines del siglo pasado los ríos atraviesan puros por la ciudad, pues las aguas servidas van por grandes colectores subterráneos a plantas purificadoras. Los planes maestros de agua y saneamiento culminaron muchos años antes de que Zamora fuera alcalde: él asumió cuando Cuenca ya era la mejor ciudad ecuatoriana para el buen vivir de propios y extraños. Las ínfulas de fundador de una Cuenca nueva a partir de su alcaldía mostraron prepotencia y menosprecio a sus antecesores.
Por añadidura, acompañó a su gestión mensajes permanentes de autoelogio por las redes sociales -lo que originó un allanamiento judicial a un troll center que operaría con recursos municipales-, para descalificar a los adversarios políticos, a las autoridades de gobierno o a los críticos: dividió a la población entre él y el resto, con arrogante agresividad contra varones o mujeres, aún al interior de la corporación municipal. Pero la concejal Diana González lo acusó por violencia política de género ante el Tribunal Contencioso Electoral, organismo que lo sancionó con la pérdida de los derechos de participación política por seis meses, multa de 12.050 dólares y la obligación de aprobar 40 horas de sensibilización sobre violencia de género. La sanción le puso fuera de tiempo para inscribir su candidatura a la reelección.
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| Diana González, la concejal que acusó de violencia política de género y logró la sanción aplicada por el Tribunal Contencioso Electoral al alcalde titular. |
Zamora nunca midió sus palabras en los tres años de alcalde y aún antes, pues cuando concejal en dos períodos, acometió con virulencia verbal a adversarios políticos o críticos de actividades fiscalizadora en las que se creyó experto ante órganos de control, pero cuando llegó a ser él el denunciado descalificó en forma grotesca a los fiscalizadores. El juez del TCE Joaquín Viteri, en primera instancia, le acusó de infracción electoral tipificada en el artículo 280, numerales 3 y 7 del Código de la Democracia, en concordancia con el 279, numeral 14, por violencia política de género contra la concejal González, al usar medios institucionales y redes sociales para desacreditarla y afectar su imagen pública. Zamora calificó de “babosada” a la sentencia y amenazó desbordar un sexto río por las calles de la ciudad de los cuatro ríos.
Se refería a la marcha del 16 de septiembre de 2025 en defensa de los páramos de Quimsacocha amenazados por proyectos mineros. Zamora se apropió del éxito de la manifestación calificándola de quinto río, y la asumió como expresión política a su favor. El sexto río hubiera sido la marcha en su defensa, que no se dio. Aquella marcha por el agua fue reacción colectiva sin protagonismos políticos, con participación espontánea de ciudadanos de todas las tendencias ideológicas por la causa de interés común. Además, lo del “quinto río” no era frase de creación suya, pues 25 años atrás el poeta Arturo Cuesta calificó de esa manera a la procesión navideña de decenas de miles de personas por el centro histórico, en un tradicional Pase del Niño.
La sentencia de primera instancia fue ratificada por el Tribunal Contencioso Electoral el 14 de junio, desechando el pedido de aclaración del sancionado. Al día siguiente el tribunal notificó al ministerio del Trabajo el impedimento para que Zamora ejerciera cargos públicos por seis meses, y al Consejo Electoral, pues hasta el 17 de agosto deben inscribirse candidaturas a dignidades seccionales, y Zamora está impedido de ir por la reelección. El próximo debate será sobre si los seis meses de suspensión podrían dejarlo fuera del cargo, por abandonarlo más de sesenta días, como prescribe la norma.
La vicealcaldesa Marisol Peñaloza ejerce la alcaldía como encargada. A inicios de su gestión muestra apertura al diálogo con todos los sectores sociales y políticos, marcando un nuevo ritmo en la función que le corresponde por el desarrollo de la ciudad y el bienestar de sus habitantes. Es temprano para apreciar resultados, pero la forma como ha asumido su responsabilidad evidencia que la corporación municipal labora sin la crisis interna y externa que pudo causar una fractura administrativa con la suspensión del titular.

La última sesión municipal que presidió el Alcalde Cristian Zamora cuando se le notificó por el Tribunal Contencioso Electoral, que había sido suspendido por seis meses en el ejercicio de sus funciones. A su derecha Marisol Peñaloza, la concejal que acabaría por reemplazarlo en su calidad de vicealcaldesa de la ciudad. La corporación resolvió apoyar al burgomaestre, pero la resolución ya era definitiva.

