Por Rolando Tello

Imponente edificio patrimonial, de diseño arquitectónico francés, sede del antiguo Hotel Patria, transformado ahora en La Casona del Centro.
El antiguo Hotel Patria, en el corazón del centro histórico de Cuenca, estrenó el 10 de abril un nuevo destino: es La Casona del Centro, con lujosas habitaciones amobladas y equipadas con modernos servicios y tecnología
 
El inmueble es uno de los monumentos arquitectónicos singulares de la ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad. La refacción y adecuación a nuevo uso, con una inversión superior a dos millones de dólares, ha tenido el cuidado de respetar la estructura y características de la edificación, que data de 1924.
Fotos del edificio hacia los años 1927 y 1943,
arriba y abajo
La fachada del edificio –en la esquina de las calles Luis Cordero y Gran Colombia- luce intacta, tal como lo diseñara su primer propietario, José María Montesinos Idrovo, copiando de revistas y construcciones francesas que conoció en sus viajes de comerciante a Europa en la segunda década del siglo pasado. Él dirigió la construcción, al mando de albañiles que cumplían sus instrucciones y mandatos. En su época y hasta muchos años después, fue la más grande y alta construcción de Cuenca.
   Los cielos rasos son de latón policromado de origen europeo y también los hay otros pintados por la propia esposa de Montesinos, doña Mariana Malo.
El nombre del edificio, Hotel Patria, tiene una historia que cuenta cien años y vale rememorarla. En 1914 Eduardo Arias Ramírez, comerciante guayaquileño de grandes iniciativas e impulsos, instaló en su ciudad una tienda de vinos importados de marcas famosas, que la puso por nombre Almacén Patria. Él nació en Guayaquil el 5 de julio de 1876 y murió en Cuenca el 1 de septiembre de 1938.
A poco de abrir su negocio, enfermó de paludismo y su amigo militar César Serrano, Comandante del Batallón Quito Nro. 2, con sede en Cuenca, le invitó en 1915 a que viniera de convalecencia a esta ciudad, dándole el cargo de Proveedor de Víveres del Batallón, lo que le llevaría a familiarizarse con la nueva residencia en la que se quedaría de por vida para emprender en las más variadas iniciativas: promotor cinematográfico, de espectáculos, de locales comerciales y de la hotelería, entre otras cosas.
Visionario y observador de las necesidades de Cuenca, se percató de que faltaba en ella un sitio de comidas apropiado. Entonces, en 1918, instaló el Salón Patria, próximo a la plaza San Francisco, donde funcionaba la Pensión Azuay –que hasta ahora existe- y cuyo rudimentario comedor era de lo poco que los visitantes podían escoger de comidas en la ciudad de entonces.
El Salón Patria era lo más distinguido para disfrutar de alimentación. Personajes importantes lo frecuentaban y entre los comensales constaba Max Hule, el científico que tantas huellas y aportes ha dejado para conocer la prehistoria de Cuenca. Por esos tiempos se instalaba la primera planta de electricidad y los técnicos extranjeros estaban satisfechos de las comidas del Salón Patria.
Eduardo Arias había incorporado a sus ajetreos comerciales a su hijo Luis Humberto, para formar una sociedad emprendedora en los negocios. Eran tiempos en los que ocurrían prometedores acontecimientos en Cuenca, como la Fiesta de la Lira o la llegada del primer avión, con el famoso piloto italiano Elia Liut.
La Sociedad Eduardo Arias e Hijo seguía adelante y había que superar el Salón Patria con el Hotel Patria, que se inaugura en octubre de 1921 en una casa arrendada en la esquina de las calles Bolívar y Padre Aguirre, inmueble que persiste hasta hoy con la misma fachada y que había sido del sacerdote Nicanor Aguilar, entonces ya fallecido.
La Sociedad de Eduardo Arias e Hijo se constituye en un motor de modernización de Cuenca. El 3 de noviembre de 1923 la Municipalidad les confiere Medalla de Oro y Diploma, “en vista de que el Patria Grand Hotel es un establecimiento que responde a los adelantos culturales y de progreso y que ha venido a llenar cumplidamente una de las necesidades del país”.  El Acuerdo firman el Presidente del Concejo Miguel Heredia, los concejales Aurelio Granda, Adolfo Torres, Agustín Peralta, el Jefe Político Francisco Tálbot y el Secretario Municipal Alfonso Ruilova.
El entusiasmo empresarial de padre e hijo no se detiene. El local del Hotel Patria resulta estrecho y por entonces José Montesinos Idrovo construía un gran edificio en la esquina de las calles Luis Cordero y Gran Colombia, que le proponen en arrendamiento para trasladar allí el hotel, que inaugura solemnemente el nuevo local el 9 de octubre de 1926, bajo el padrinazgo de los empresarios Werner Speak, de Suiza; Max Muller y Manuel de J. Coronel, guayaquileños. En 1927 el edificio recibe el Premio Ornato de la Municipalidad.
   El Hotel Patria es el primero de Cuenca en un local construido para la hotelería, pues los señores Arias, interesados en el arrendamiento, sugirieron iniciativas dirigidas hacia este destino, cuando el edificio estaba en construcción. Además, por primera vez se considera a la hotelería como un servicio que requería de personal especializado en los objetivos del turismo.
   A partir de 1936 el hotel es administrado por el propio dueño del edificio, José Montesinos, quien arrienda el “Salón Nilo”, del hotel,  a Luis Arias Argudo, para convertirlo en centro de atracción cultural y artística que genera una dinamia de prestigio en la sociedad cuencana y nacional. En 1938 fallece Eduardo Arias y un año después el dueño del edificio.
   A partir de entonces vendría la decadencia del hotel, empezando por la decisión de los herederos de vender un tramo de la calle Luis Cordero en 1943. El Hotel Patria cierra sus puertas, definitivamente, en 1950, pero su nombre quedó perennizado como Edificio Patria que, en 1969, lo adquirió el empresario Guillermo Vásquez Astudillo. Desde entones, hasta antes de la reciente intervención, fue destinado al arrendamiento de oficinas. 
   La Casona del Centro, como se llama desde abril anterior el antiguo edificio patrimonial, es administrada como un conjunto residencial exclusivo. El lujo de las habitaciones, los nuevos servicios y el equipamiento moderno, le convierten en un centro especial de atracción turística, para visitantes del mundo interesados en conocer la ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad o quedarse a vivir en ella. Fernando y Rocío Vázquez Alcázar, ejecutivos del proyecto turístico, pusieron el 10 de abril simbólicamente, en manos del Alcalde Paúl Granda, esta obra que constituye un nuevo aporte al prestigio patrimonial de los bienes arquitectónicos del centro histórico de la ciudad.   

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