La teoría del fraude con tinta transferible en las boletas electorales se ha desprestigiado hasta la ridiculez nacional e internacional, originando sátiras y humor. Correa y Luisa lucen las camisetas con el rostro y logotipo de ADN, obra de magia e ingenio de curioso diseño y transferencia.

La tinta transferible con la que la ficción “revolucionaria” intentó justificar la derrota de Luisa Gonzáles en las elecciones presidenciales del 13 de abril, acabó por desvanecerse, dejando destellos de ridiculez en el semblante de sus inventores

La contundencia del triunfo de Daniel Noboa, con un millón 200 mil votos sobre la candidata de Revolución Ciudadana (RC), trastornó al líder de la tendencia perdedora, Rafael Correa, que ya venía mostrando angustia emocional ante el derrumbe del movimiento con las iniciales de su nombre. Incongruencias entre la candidata, legisladores y asesores, desarmaron la campaña que, de prolongarse días más, habría traído una derrota aún mayor. La virulencia de Correa también quebró a su tienda política antes y después del día electoral.

Esa campaña de segunda vuelta, dirigida a control remoto por el ex presidente que puso en Luisa González la última esperanza de acabar su exilio en Bélgica, no atrajo a los electores, que vieron por las redes la imagen descompuesta, enfurecida y aterradora de quien pregonaba venganza contra los “culpables” de las sentencias por corrupción en el equipo de sus falsos “perseguidos políticos”.

Correa perdió el control de su mente y su lengua ante el fracaso electoral y cegado al desplomarse sus sueños, optó por la invención del fraude, apoyado en una fórmula mágica: los esferográficos dados a los votantes tenían tinta capaz de pasar al casillero del candidato rival la raya estampada a favor de Luisa.

La delirante sospecha contagió, por influjo síquico, a la candidata de la RC, que insistió en la fraudulencia, pese a la vigilia de sus delegados en los recintos electorales y testimonios de veedores internacionales confirmando la transparencia del proceso, sin dejar de emitir observaciones secundarias ajenas a los resultados.

Desvanecida la tinta del imaginario fraude, queda en la mente de los ecuatorianos la mala imagen de políticos auto convencidos de ser siempre triunfadores, pese al historial certificado de una gestión pública con sellos de corrupción, atracos, vínculos con el crimen organizado y el narcotráfico, con compañeros que pagan sus culpas en prisión, están prófugos, implicados en enriquecimiento ilícito y con trámites judiciales en marcha o suspendidos, porque están de huida.

Lo de la tinta transferible, en todo caso, estampa ingredientes de humor al desvanecerse las huellas invisibles que dibujan la imagen insensata de políticos que niegan sus fracasos y también los triunfos en democracia de sus rivales. Pero queda la esperanza de que el gobierno que logró enorme apoyo en las votaciones, sea leal y honrado con el pueblo que le confió el poder y pide sancionar a los atracadores de fondos públicos y padrinos de la corrupción, la delincuencia y el narcotráfico, cultivos de la inseguridad que agobia al Ecuador.

Suscríbase

Suscríbase y reciba nuestras ediciones impresas en su oficina o domicilio llamando al 0984559424

Publicidad

Promocione su empresa en nuestras ediciones impresas llamando al 0999296233