Abdalá Bucaram rompió la continuidad de los períodos democráticos desde 1979, propiciando inestabilidades políticas que facilitaron la irrupción del Socialismo Siglo XXI, con la figura prominente de Rafael Correa, que llegó al poder, se quedó diez años, y mantiene aún influencia en la vida nacional.

Hace veinte años, en 2006, apareció el correísmo en la política ecuatoriana, tras una década de crisis democráticas iniciadas por Bucaram en 1997, seguidas de derrocamientos e interinazgos, hasta que llegó Correa, gobernó una década y aún influye desde el exilio en Bélgica. El movimiento Revolución Ciudadana -siglas de su nombre-, está suspendido y su líder llamó a desafiliarse a los militantes para apoyar a sus candidatos en otras tiendas políticas

En 2006 Rafael Correa recién asomaba en el mundo político ecuatoriano. Economista, había sido director financiero en la Universidad de Santiago de Guayaquil y empleado del ministerio de industrias en el gobierno de Febres Cordero (1984-1988), antes de estudiar en Estados Unidos y Bélgica, donde conoció a Anne Malherbe y se casó en 1992.

De 1997 a inicios de 2007 hubo crisis políticas, desde la caída del presidente Abdalá Bucaram en febrero del 97, acusado de incapacidad mental. A su binomio Rosalía Arteaga le impidieron remplazarlo y Fabián Alarcón, que presidía el congreso, se hizo presidente de la república hasta 1998, cuando asumió el mandatario electo Jamil Mahahuad, derrocado el 21 de enero de 2000 con un golpe liderado por el coronel Lucio Gutiérrez, quedando en el poder el vice presidente Gustavo Noboa a quien, al terminar su período en 2003, le sucedió Lucio, triunfante en las urnas, pero depuesto en 2005, pasando el mando al vice Alfredo Palacio, hasta el 15 de enero de 2007, cuando Correa asumió la presidencia por elecciones y se quedaría una década entera.

La estabilidad se mantuvo en los períodos presidenciales desde el retorno democrático en 1979, con Jaime Roldós-Osvaldo Hurtado, León Febres Cordero, Rodrigo Borja y Sixto Durán, alterándose con Bucaram en 1997, hasta la irrupción del correísmo con su polémica historia democrática, que da mucho para hablar hasta el presente, luego de dos décadas de influencia síquica, virtual y electoral, que se obstina en mantenerla desde el exilio en la patria de su esposa.

En 2005, tras la caída de Gutiérrez, el presidente Alfredo Palacio le nombra ministro de Economía, pero renunció el 8 de agosto al carecer de apoyo sus ideas políticas revolucionarias que, en 2006, le llevarían a fundar el movimiento Patria Altiva y Soberana (PAIS), con el que triunfa en las elecciones presidenciales en 2006, cuando en primera vuelta (15 de octubre), el candidato del PRIAN Álvaro Noboa obtiene mayor votación (26,83%) y va a segunda con Correa (22,84%), quien denunció fraude, pues las encuestas le ubicaban primero. Una sorpresa fue el tercer lugar de Gilmar Gutiérrez, hermano de Lucio, delante de León Roldós y Cinthya Viteri, opcionados al balotaje.

 Posesión de los presidentes Rafaél Correa (2007) y Lenin Moreno (2017), puntos culminantes en la vida política de 20 años del correísmo.

En la segunda vuelta, 26 de noviembre de 2006, Correa alcanzó el 56,67% de la votación y Álvaro Noboa perdió por tercera vez luego de ir a segunda vuelta con Mahahuad en 1988 y con Gutiérrez en 2003. El padre del actual presidente dos veces más buscaría la presidencia, sin lograrla, pues pese a dejarlo en segundo lugar en primera vuelta de octubre de 2006 a Correa, éste le pasó con 15 puntos en la segunda, impulso con el que el correísmo instauró su larga presencia. Álvaro entonces dijo haber sufrido fraude, como dijera Correa un mes antes, al llegar segundo en la primera vuelta.

Y desde entonces el país quedó en manos de Correa una década entera, pues luego de la Asamblea Constituyente que aprobó la Constitución de 2008, convocó elecciones presidenciales en 2009 y 2013, ganando a los rivales que salieron al paso en una sola vuelta. Hasta 2013 su binomio fue Lenin Moreno Garcés y hasta terminar su último mandato en 2017 Jorge Glas, compañero de fórmula actualmente en prisión, sentenciado por corrupción y enriquecimiento ilícito.

Correa hizo bastante obra pública, aunque no han faltado acusaciones de sobreprecios o malversación, como en el caso de la Refinería del Pacífico, donde se adjudicó contratos por mil quinientos millones de dólares, para un terraplén de iniciales movimientos de tierra. También ha sido tema de controversia la expulsión de la base militar de los Estados Unidos para combatir el narcotráfico, la apertura de las fronteras para acoger a elementos terroristas y del narcotráfico, promotores de la violencia, sangre y muerte, que todavía arremeten contra la seguridad y la vida en el Ecuador.

En las elecciones de 2017, Correa aspiró a la continuidad de su movimiento político con el binomio Lenin Moreno y Jorge Glas, que venció al candidato Guillermo Lasso, pero el vicepresidente Glas, que acaso aspiraba a suceder por algún motivo al mandatario, cayó en desgracia implicado en corrupción siendo segundo a bordo en el gobierno de Correa, y fue a prisión por el caso sobornos y asociación ilícita en la que estaba involucrado entre otros con un tío suyo. Todavía no termina de cumplir sus sentencias y tiene en proceso otras acusaciones tan graves. Ahora está preso en la cárcel del Encuentro, pues no logró escapar a México tras asilarse en su embajada en Quito, con un plan del presidente Manuel López Obrador que el presidente Daniel Noboa impidió se ejecutara, deteniéndole en la misión diplomática.

Luisa Gonzáles y Andrés Arauz, candidatos correístas derrotados en las dos últimas elecciones, frente a Daniel Noboa

Aquella sentencia contra Glas rompió la relación de Correa con Moreno, su sucesor y partidario. Ya en el acto de posesión presidencial de Moreno, éste alguna alusión hizo a la corrupción y acaso motivó para que Correa, tras entregarle el mando, saliera del recinto legislativo a una clínica por una descomposición súbita de salud. Lo que vino después fue la ruptura total de Correa con Moreno, acusándolo de traidor al proyecto político. Moreno terminó su período en 2021 y también estaría vinculado a temas de corrupción por los que se ha puesto a buen recaudo en el exterior, como lo está Correa, del que fue binomio entre 2009 y 2013, cuando inclusive le candidatizó al Nobel de la Paz por su obra social.

Durante diez años de gobierno Correa mantuvo sabatinas trasmitidas en cadenas de comunicación desde diferentes lugares del país, espacio para resaltar su imagen personal, mantener contacto directo con el electorado, así como para el ataque y la defensa ante los adversarios, no solo políticos, sino hasta medios de comunicación. La imagen del gobernante siempre estaba en público, donde permanece de alguna manera, pues las sabatinas las remplaza con mensajes cotidianos en las redes sociales, desde el exilio en Bélgica, ya que tiene sentencia de prisión que le impiden volver al Ecuador.

El antiguo movimiento PAIS ahora es Revolución Ciudadana, RC, siglas del nombre de Rafael Correa. En las elecciones presidenciales de 2023 y 2025 -luego de la “muerte cruzada” decretada por el presidente Guillermo Lasso-, sus candidatos Andrés Arauz y Luisa González fracasaron en las urnas, pero curiosamente lograron alta votación en la legislatura, convirtiendo al bloque correísta en el más numeroso de la Asamblea Nacional, con fuerte peso político en las deliberaciones y resoluciones de trascendencia.

 
 ¿Se extingue la Revolución Ciudadana? Rafaél Correa invita a los
partidarios a la desafiliación.

No obstante, la RC no podrá participar en las elecciones seccionales de 2027, pues los órganos electorales le han suspendido por nueve meses por no rendir cuentas de los recursos con los que financió sus últimas campañas políticas. Los adversarios acusan al movimiento de haber recibido aportes ilícitos del gobierno venezolano de Nicolás Maduro, con el que Correa tuvo relación desde tiempos del presidente Hugo Chávez. Poco antes de que el 3 de enero de este año el presidente Donald Trump capturara a Maduro con un operativo de fuerza y precisión contra el “narcoterrorismo”, Correa confesó a medios internacionales ser asesor económico de Maduro, con dos exministros de finanzas de su gobierno cumpliendo eficiente trabajo para ese país.
Las elecciones próximas serán decisivas para conocer si la RC mantiene o pierde la fuerza política con la que ha logrado una vigencia indiscutible en las últimas dos décadas. Algunos de sus militantes que aspiran a candidaturas ya anunciaron su participación bajo la tutela de otras organizaciones políticas o, también, contarían con firmas de respaldo para inscribir sus propios movimientos y candidaturas.

El correísmo, que nació y cobró fuerza a partir de la crisis política iniciada con el derrocamiento de Bucaram, acusado de incapacidad mental para gobernar, ha logrado mantenerse vigente dos décadas, pese a que su líder máximo, cuyo nombre da identidad a su movimiento, carga una condena por “influjo síquico” para que sus colaboradores cometieran corrupción, sobornos o asociación ilícita. En las ultimas elecciones presidenciales su candidata Luisa González perdió con Daniel Noboa con más de un millón de votos y Correa denunció un fraude a través de la transferencia de los votos de ella al rival, mediante una tinta transferible, al doblar la papeleta para introducirla a las urnas.

La sombra de los Noboa, padre e hijo, acompaña a Correa en sus veinte años de protagonismo político: Álvaro le ganó en primera vuelta presidencial en octubre de 2006 y Daniel derrotó a sus candidatos en 2023 y 2025. ¿Se recuperará el correísmo en la próxima contienda o perderá fuerza luchando a control remoto? Además, su futuro dependerá de la investigación de Estados Unidos sobre posibles vínculos del narcotráfico asociados a su confesada relación de asesoría económica al gobierno de Maduro.

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