Los visitantes podían acceder pagando una pequeña tarifa o incluso entregando animales como gatos o perros para alimentar a los depredadores.
Adentro de la famosa Torre de Londres se encuentra un sitio de visita por el cual los turistas pasan rápido y que consiste en esculturas de animales. Muchos ignoran la verdad tras la exhibición de esculturas en tamaño natural que hay a la entrada: leones, un oso polar, un elefante. Bajo el título “Royal Beasts”, la visita también permite disfrutar de una exhibición incluida en la entrada donde se cuentan las historias de los animales: se narra pues la corta y triste vida del primer elefante visto en Inglaterra y que nadie sabía bien cómo cuidarlo a su llegada a la torre, allá a mediados del siglo XIII. Le daban vino y lo cubrían con mantas para el frío, así que murió al poco tiempo debido al clima y la falta de cuidado. Está la historia de un oso polar que podía acceder al río Támesis debido a que estaba atado a una cadena muy larga, donde pescaba su propio alimento; ninguna de esas historias es inventada.
La Menagerie de la Torre de Londres constituye uno de los eventos más fascinantes y menos conocidos de la historia británica. Situada dentro de la imponente Torre de Londres, la Menagerie está allí para recordar la colección de animales exóticos que fue durante siglos un símbolo del poder real, pero también de curiosidad científica y además del contacto que Inglaterra tuvo con tierras lejanas dada su costumbre de colonizar. Su origen se remonta al siglo XIII, cuando el rey Enrique III comenzó a reunir animales que le eran ofrecidos como regalos diplomáticos por otros monarcas, suceso que habría iniciado en el año 1235, aproximadamente; el rey de Francia regaló el elefante mientras que el rey de Noruega obsequió el oso polar. El término viene del francés ménagerie, y se refiere a una colección de animales salvajes o exóticos mantenidos en cautiverio para exhibición; se puede decir que La Menagerie de la Torre de Londres fue el primer zoológico británico si bien no en el sentido correctamente logístico del término.
Entre los primeros habitantes de la menagerie se encontraban leones, que se convirtieron en un emblema de la monarquía inglesa y hasta hoy aparecen en varios escudos relacionados con la monarquía y en el de Inglaterra. Como era de esperarse para la época, estos animales eran mantenidos en condiciones rudimentarias cerca de la entrada occidental de la Torre, que con el tiempo sería conocida como Lion Tower debido a la presencia de esos bellos felinos. Sin embargo, la colección creció rápidamente e incluyó especies sorprendentes para la época, como camellos, pájaros exóticos, monos, etc.
Por siglos, la menagerie no solo sirvió como símbolo de estatus, sino también como una forma de entretenimiento. Aunque a la monarquía no le interesaba hacer dinero o trabajar en pro de la conservación, como lo haría un zoológico hoy en día, se permitía el ingreso del público; los visitantes podían acceder pagando una pequeña tarifa o incluso entregando animales como gatos o perros para alimentar a los depredadores. Esto muestra una mentalidad muy distinta a la actual en relación con el bienestar animal. En otras palabras, no había una concepción apropiada de conservación, sí acaso de entretenimiento. Por supuesto, en la época, los habitantes del Viejo Continente no tenían idea siquiera de que, en un futuro, la humanidad tendría gran preocupación por las especies en peligro de extinción, justamente sometidas a la crueldad de la propia especie humana.
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| La autora del reportaje, Yolanda Reinoso, en el ingreso al museo histórico. |
Con el paso del tiempo, las condiciones de los animales y el creciente interés por la ciencia llevaron a cuestionar la existencia de la menagerie dentro de la Torre. En el siglo XIX, se inició el traslado de los animales al recién fundado Zoológico de Londres en Regent’s Park, que ofrecía instalaciones más adecuadas y un enfoque más científico en el estudio de las especies. Cuenta la historia que un león atacó a una mujer que trató de acariciarlo, y ello llevó a la clausura definitiva de la menagerie en 1835, lo que marcó el fin de una era importante en la capital inglesa. Sin embargo, su legado perdura como un recordatorio de la evolución de la relación entre los seres humanos y los animales. Hoy en día, la historia de la menagerie se presenta a los visitantes como parte del rico patrimonio de la Torre de Londres, invitando a reflexionar sobre cómo han cambiado nuestras ideas de conservación, ética y conocimiento.
