En agosto de 1985, el docente universitario Hugo Gallegos Hermida publico un artículo sobre el tema en la edición Nro. 85 de este medio de comunicación, Avance. Bien vale retomar párrafos de su artículo, para actualizar informaciones del tema, olvidadas, para enriquecer un motivo que hoy es causa de polémicas por su vinculación con la preservación de la naturaleza.
La minería –actualmente de moda y controversial- es tema muy antiguo en el austro ecuatoriano. Hasta los años sesenta los posibles yacimientos de oro, plata y otros metales, se los preveía como esperanza de salvación económica para la zona pauperizada por el derrumbe de las artesanías de toquilla y la crisis agrícola.
Veinte años antes de la fundación de Cuenca, las mina de oro del Espíritu Santo en las termas de Baños, cerca de Cuenca, y la de Santa Bárbara, en Gualaceo, eran explotadas intensamente por los primeros españoles que llegaron a la zona. Gil Ramírez Dávalos uno de ellos.
A continuación, lo que dice Gallegos:
“De estudios realizados en diferentes épocas por eminentes científicos e investigadores, entre quienes podemos citar a Teodoro Wolf en sus Viajes Científicos por la República del Ecuador; Víctor Manuel Albornoz, Monografía Histórica de Cuenca; ingeniero Carlos Fernando Mosquera, Estudio Geológico-Minero de los yacimientos de arenas silíceas de Limón Indanza, provincia de Morona Santiago, y de El Pincho, provincia de Zamora Chinchipe en la Región Oriental; e Investigaciones Geológicas en el Cuadrángulo Sígsig, según también los trabajos realizados por el ingeniero Marco Tulio Erazo, los escritos de Octavo Cordero Palacios, par no citar sino unos cuantos, además de las crónicas y relatos de Gomara, Santillán, Juan de Velasco, González Suárez, la Compilación de Crónicas, Relatos y Descripciones de Cuenca y su provincia, de Luis A. León, etc... se desprende que la zona austral del Ecuador es potencialmente rica en recursos mineros, metálicos y no metálicos.
“En efecto, la historia nos demuestra que los metales, sobro todo el oro plata, cobre, hierro, se encuentran localizados en el sur ecuatoriano: las minas de Portovelo fueron explotadas ya desde antes de la colonia y luego, durante más de cincuenta años por la South American Developement Company; las minas de Nambija fueron conocidas y explotadas por Alonso de Mercadillo, fundador de la ciudad de Loja; las de Pilzhum, que además contenían azogue, también fueron explotadas por Gil Ramírez Dávalos, en la misma forma que fueron explotadas inmisericorde y antitécnicamente, también por Gil Ramírez Dávalos y muchos otros, las minas del Espíritu Santo, en lo que hoy es la parroquia de Baños, en los alrededores de Cuenca.
“Pero no es solamente esto, en Saraguro, provincia de Loja, se encuentra localizado el cerro Fierrourco, el mismo que contiene el mineral que ha dado origen a su nombre. Cálculos iniciales aseguran la existencia de muy buenas reservas; también en la provincia de El Oro existen arenas ferruginosas, y, en San Bartolomé; oro, plata, zinc, como principales componentes de la mima polimetálica conocida con el nombre de Peggy. Así como las minas de cobre, plata y molibdeno de Chaucha, estas dos últimas localizadas en la provincia del Azuay y, el que hace referencia a Chaucha, aparentemente ya entregadas en concesión al señor Antonio Granda Centeno…”