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| Gonzalo S. Córdova, presidente del 1 de julio de 1924 hasta ser derrocado por una insurrección de militares jóvenes que el 9 de julio de 1925 hicieron la “revolución juliana”. Una publicación de la Universidad Católica de Cuenca afirma que no nació en esta ciudad sino en Guapán, parroquia de Azogues. |
Los episodios trascendentes en el destino de los pueblos se opacan con el tiempo, pero se perennizan en la historia. El 9 de julio de 1925 un grupo de militares jóvenes volcó la trayectoria política del Ecuador, al derrocar al presidente sobre el que pesaban traumas políticos, sociales y económicos propios y anteriores a su mandato
El liberal cuencano Gonzalo S. Córdova, presidente desde el 1 de septiembre de 1924, hallábase acometido por oposiciones conservadoras, devaluaciones monetarias y hasta por una dolencia coronaria por la que fue a residir en Guayaquil, encargando la presidencia al jefe del Senado, Alberto Guerrero Martínez. Pero volvió a fines de mayo de 1925, enterado del complot de una liga militar de mandos inferiores en su contra.
Ese 9 de julio presidía un gabinete ministerial en Carondelet, cuando irrumpió en el recinto un capitán para notificarle que cesaba en el cargo. El ministro de Guerra, Leonardo Sotomayor y Luna, se apresuró en apuntar su revólver al intruso, quien le pidió guardar el arma, pues al primer tiro caería acribillado por la escolta que le haría su primera víctima. El presidente Córdova vociferó “esto es una traición”, pero él y sus ministros resignaron sus funciones para evitar un derramamiento de sangre.
Ese hecho se consagró en la historia como Revolución Juliana. Córdova, liberal, había asumido la presidencia diez meses antes, superados antiguos desacuerdos con Eloy Alfaro, pues en 1906 se alió a los conservadores, prestando su hacienda en Amancay, entre Cuenca y Azogues, para que Antonio Vega Muñoz montara una sublevación contra Alfaro, operativo que fracasó, pues Vega y sus complotados fueron detenidos y él murió con un tiro en la cabeza al llegar cautivo a Cuenca. ¿Suicidio o asesinato? Hasta hoy no se ha dicho la última palabra.
Desde inicios de su gobierno Córdova enfrentó problemas. Los conservadores objetaron el resultado electoral en el que obtuvo más del 93% de los sufragios, frente al 5% de Juan Manuel Lasso Ascázubi. El padrón electoral tenía 186. 638 nombres y la población ecuatoriana era de 1`669.705 habitantes. Una intentona golpista liderada por Jacinto Jijón y Caamaño para derrocarlo por las armas fracasó en la hacienda de Ambi, donde muchos combatientes conservadores murieron.
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| Isidro Ayora, lojano que integró juntas de gobierno formadas a raíz de la revolución juliana, fue encargado del poder como dictador y luego nominado por el congreso presidente constitucional para un período que no terminó por ser destituido. De su presidencia quedan los mejores logros de la revolución juliana. |
Pero la oposición rebuscó motivos para no dejarlo gobernar, como la violenta represión de su antecesor liberal, José Luis Tamayo, que el 15 de noviembre de 1922 había ordenado terminar con la protesta de 15 mil obreros y de organizaciones laborales de Guayaquil, contra las condiciones miserables de explotación. Unas 1.500 personas murieron en las calles. En la hacienda Leyto, en Tungurahua, Tamayo había reprimido el 13 de septiembre de 1923 una revuelta de campesinos serranos que pedían tierras y mejores salarios, causando la muerte de alrededor de 150 labriegos.
Además, en 1925 un invierno inclemente asoló al sector agrícola del país y un derrumbe gigantesco destruyó siete kilómetros de la vía férrea en Chanchán, con afecciones a las provincias del centro y sur ecuatoriano, originando levantamientos como la Huelga de la Sal, con reacciones indígenas y campesinas repelidas con violencia en Cuenca y el Azuay.
La devaluación monetaria agravó la crisis del país, mientras la banca presionaba sobre las decisiones gubernamentales. El Banco Comercial y Agrícola, fundado en Guayaquil en 1895, había tenido peso influyente en los gobiernos anteriores y quería mantenerlo con Córdova, víctima de deudas acumuladas desde antes de su administración. Un ala socializante del liberalismo se sumó a la oposición conservadora con Napoleón Dillon a la cabeza, poderoso empresario de la industria textil La Internacional. Hasta la prensa hacía oposición y la respuesta fue la censura contra la decantada libertad de expresión.
El gobierno de Córdova se debilitaba por varios frentes, hasta de causas ajenas, como el descubrimiento de un episodio internacional de 1922, cuando los plenipotenciarios de Colombia, Perú y Brasil habían firmado secretamente el tratado Salomón-Lozano, que entregaba al Perú territorios ecuatorianos cedidos a Colombia en 1915. Nada tenía en ello Córdova, pero alimentaba la oposición.
Y sobre todas las calamidades, la salud del mandatario sufrió quebrantos cuando apenas había gobernado cinco meses, obligándole a trasladarse a Guayaquil o Salinas para aliviar sus dolencias coronarias, pese a las cuales volvió a Quito al saber de la movida golpista de la liga de jóvenes militares que le cesaron el 9 de julio, día inaugural de la Revolución Juliana.
Derrocado el presidente, el mando quedó en manos de una junta militar, con el teniente coronel Luis Telmo Paz y Miño, sargentos Carlos A. Guerrero y Juan Ignacio Paredes, capitán Emilio Valdivieso y subteniente Federico Strave. Este grupo militar formó una primera Junta de Gobierno Provisional, con siete miembros: Luis Napoleón Dillon, José Rafael Bustamante, Francisco Arízaga Luque, Modesto Larrea Jijón, Augusto Gómez de la Torre –general integrante de la Liga Militar, único oficial de alta graduación en la revolución-, Francisco Boloña y Pedro Pablo Garaicoa. Cada uno se turnaba una semana en el mando.
| En el gobierno de Isidro Ayora se crearon instituciones con las que el Ecuador entró en una etapa de modernización, que marcaría un impacto en el desarrollo nacional. |
El gobierno provisional fue aceptado de buen modo por la población, pero la pluralidad de miembros, el afán reformista, el exceso de decretos que complicaban la ordenación legal, las juntas militares provinciales, tribunales de justicia popular, no lograban enmendar errores administrativos y judiciales anteriores. Además, aspiraciones políticas, rivalidades y otros factores creaban desconfianza entre los miembros de la Junta Militar Suprema y de la Junta de Gobierno, que apenas duró seis meses.
Entonces se formó la segunda Junta de Gobierno a inicios de 1926 con notables ministros civiles: Isidro Ayora, en Previsión; Homero Viteri Lafronte, en Relaciones Exteriores; Alberto Hidalgo Nevárez, en Instrucción Pública; Humberto Albornoz, en Hacienda; Julio Moreno Espinoza, en Gobierno; José Antonio Gómez Gault, de Guerra y Marina. Hidalgo y Gómez representaban a la costa. Tampoco se consolidó este gobierno plural alternante, que dio el mando a un presidente provisional, Isidro Ayora, que gobernó como dictador desde el 3 de abril de 1926 al 9 de octubre de 1929, cuando la Asamblea Constituyente le designó presidente constitucional.
La Gestión de Isidro Ayora
Isidro Ayora, médico lojano graduado en 1905 en la Universidad Central de Quito, tenía 47 años al asumir la presidencia interina del Ecuador. Especializado en Alemania, fue un cirujano prestigiado, profesor y decano de Medicina y rector de la Universidad que le graduó, concejal y presidente municipal de Quito, fundador de la maternidad que años después llevaría su nombre.
Con mano dura impuso las aspiraciones originarias de la Revolución Juliana. Liberado de los partidos tradicionales y con apoyo militar clausuró medios de comunicación y desterró al oriente o a las islas Galápagos a sus redactores y directivos. Jacinto Jijón y Caamaño había retornado del exilio y volvió a desterrarlo, a pesar de que recibió un gran recibimiento.
Se empeñó en reducir la deuda pública con los bancos, imponiéndoles multas por “emisiones ilegales”. Son pasos iniciales para crear el Banco Central, una de las aspiraciones del economista Napoleón Dillon, para lo que vino el profesor de la Universidad de Princeton, Estados Unidos, Edwin Walter Kemmerer, y un equipo de la Misión con su nombre, para organizar técnicamente temas aduaneros, hacendarios, fiscales y otros. La Misión elaboró la Ley orgánica del Banco Central, la ley de monedas, la ley de aduana, la ley de hacienda y otras previstas en el golpe revolucionario del 9 de Julio de 1925, como las de Asistencia Pública y Sanidad.
Las reformas económicas y financieras trajeron la devaluación, pues el dólar pasó de tres a cinco sucres. Se hicieron populares las emisiones de monedas de un sucre y de cincuenta centavos, bautizadas como “ayoras” y “lauritas”, en alusión al apellido del mandatario y al nombre de su esposa, Laura Carbo de Ayora. Aún hoy se evoca al viejo sucre como ayora. La devaluación ayudó a ordenar las finanzas y permitió recursos para la obra pública, como el ferrocarril Quito-Ibarra, el alcantarillado y saneamiento de Guayaquil y la construcción de caminos y puentes en el país. El presupuesto del Estado pasó de 25 millones en 1925 a 44 millones en 1926, a 65 millones en 1927 y a 59 millones en 1928.
En el centenario de la Revolución Juliana, la gestión de Ayora evoca hoy a instituciones cuyas raíces datan de entonces: el Banco Hipotecario, luego Banco de Fomento, hoy Banco del Estado; la Caja de Pensiones y Jubilaciones, integrada al Instituto de Seguridad Social; el Instituto Geográfico Militar, la Procuraduría, la Contraloría, la Superintendencia de Bancos. Nació el ministerio de Previsión Social y Trabajo y se expidieron leyes para la protección social y obrera a través de la Inspección del Trabajo, para resolver conflictos de la relación obrero patronal.
En 1928, al inaugurarse el tren a Cayambe, el presidente interino convoca a elecciones para la Asamblea Constituyente que se reúne el 9 de octubre y el 26 de marzo de 1929 aprueba la Constitución de la República con la que, al día siguiente, se le nombra Presidente Constitucional, hasta agosto de 1932.
A un siglo de distancia, el paso de Isidro Ayora por el mando del país se aprecia como un lapso de avances en obra social, educación, vialidad, organización financiera. Ayora dio los primeros pasos para reglamentar el trabajo de los menores de edad y la protección a la mujer, especialmente en la maternidad; el desahucio del trabajo y la responsabilidad por accidentes laborales. El Conservatorio de Música de Guayaquil y el normal Manuel J. Calle, de Cuenca, los crea su gobierno. El Ejército y la Fuerzas Armadas reciben apoyo para su especialización dentro y fuera del país.
Aunque Ayora logró importantes avances en la vida y el desarrollo del país, no llena las aspiraciones colectivas. A la bonanza económica ha sucedido una crisis fiscal agravada por circunstancias internacionales ligadas a la post-guerra. Han surgido los partidos comunista y socialista, cuyas expresiones acogen los sectores laborales y estudiantiles a través de agitación pública. También el partido conservador, alejado tres décadas del poder por el liberalismo, aprovecha la crisis para reactivarse y alienta movilizaciones populares hacia los cuarteles para pedir armas. Al presidente Ayora no le queda más camino que dejar el poder y renuncia el 29 de septiembre de 1930, pero el congreso rechaza la dimisión y continúa hasta el 24 de agosto de 1931, cuando su situación ya es insalvable y pide la renuncia a sus ministros antes de volver a presentar la suya propia al congreso, dejando el mando al coronel Luis Larrea Alba, a quien ha nombrado ministro de Gobierno y sería presidente interino hasta el 15 de octubre de ese año, cuando empieza un largo y tortuoso período de efímeros gobiernos anunciadoras de la irrupción de un fogoso joven parlamentario, José María Velasco Ibarra, que al asumir en 1934 la presidencia de la República, inauguró el velasquismo, que se prolongaría hasta 1972, año de su última caída en la quinta carrera presidencial.
Al dejar la presidencia Ayora vuelve al ejercicio profesional y labores agrícolas, siendo uno de los promotores de la Asociación Fresian, para mejorar la calidad de la ganadería. Por varios años reside con su familia en los Estados Unidos. En 1951 es propuesto para la candidatura presidencial y no acepta. De regreso al país en 1957, dirige la Maternidad Isidro Ayora hasta 1960, pero años después vuelve a Los Ángeles, Estados Unidos, donde murió el 22 de marzo de 1978, a los 99 años. La Revolución Juliana había empezado a nublarse en el tiempo y es hoy un viejo capítulo en el último siglo de la historia del Ecuador, bosquejado en este espacio periodístico. (RTE)

