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El coro Santa Catalina en una de sus últimas presentaciones

Cientos de amantes del arte musical han pasado por el grupo en incesante renovación, cuyos integrantes merecen apoyo para que Cuenca y el Ecuador continúen disfrutando con las canciones entonadas por gente que se esfuerza en forma sacrificada para mantener viva su pasión por la música

El coro cuencano Santa Catalina conmemoró cuarenta años en diciembre de 2025 con una función en el teatro Sucre, con público lleno que no cesó de aplaudir los villancicos navideños y las canciones del repertorio nacional e internacional en voces de varones y mujeres, jóvenes o mayores, dirigidos por el maestro Luis Arindia Mosquera.

El coro, tiene una historia excepcional de supervivencia, por problemas propios del esfuerzo quijotesco de los integrantes movidos por una afición que resulta heroica en tiempos en los que instituciones públicas o privadas -salvo raras excepciones- poco o nada apoyan las actividades culturales si ellas no son protagonistas u obtienen beneficios de cualquier clase, inclusive políticos.

El origen del coro es anecdótico: en diciembre de 1985 el gobernador del Azuay, Marcelo Vintimilla Borrero, pidió a la monja Ana Victoria Delgado, directora del colegio Rosa de Jesús Cordero, de la comunidad de religiosas catalinas, que el plantel interviniera en un programa navideño previsto en el parque Calderón. A la monjita se le ocurrió entones invitar a los padres de familia para improvisar un coro que actuó con éxito y entusiasmó para nuevas presentaciones y se lo bautizó con el nombre de la patrona de la congregación.

Al principio presentaba música sacra, que se fue diversificando con cancioneros de música nacional, latinoamericana y universal. El coro actuó en las celebraciones importantes en la vida de la ciudad, con 69 padres y madres de familia, profesionales de diversas ramas, empresarios, banqueros, industriales, profesores y gente de cultura. El nombre y el arte del conjunto se hizo popular y logró afecto del público. Era el coro de la ciudad, surgido al margen de instituciones especializadas, lo que le dió más mérito.

Pablo Ochoa Maldonado, Luis Arindia y Edgar Avecillas, presidente, director y ayudante de dirección del coro cuencano, en su orden.

En 1988 ya era una institución representativa de Cuenca. Las monjitas que la dirigían vislumbraron miras profesionales y contrataron a un especialista para que tomara la batuta: era Luis Arindia Mosquera, que hasta hoy dirige el coro. Es pianista graduado en el conservatorio José María Rodríguez, doctorado en música en España y con estudios de dirección de orquesta, coros y armonía superior. En Chile se graduó profesor de educación musical, dirigió la orquesta sinfónica de Cuenca y fue docente de musicología en la Universidad del Azuay. Todo, sin dejar al coro que es parte importante de su vida artística.

El coro Santa Catalina ha actuado en festivales nacionales de coros en Quito y Guayaquil y ha recibido reconocimientos. La municipalidad de Cuenca le confirió la presea Francisco Paredes Herrera y el Congreso Nacional la Vicente Rocafuerte. Actuó en espectáculos junto con renombrados artistas internacionales. Cuando el presidente Lucio Gutiérrez se posesionó en 2003 en el cargo en el estadio Atahuallpa, de Quito, el coro fue invitado a solemnizar con sus voces el acontecimiento.

Pero no todo han sido canciones, aplausos y alegrías. La permanencia por cuatro décadas es fruto del puro amor al arte, el esfuerzo del maestro Arindia y la constancia de los cantantes que van quedando a lo largo de los años: de los 69 que lo iniciaron ya no hay nadie, pues aparte de que muchos han muerto, la deserción se ha debido a ocupaciones particulares de cada uno, la vejez o el cansancio luego de las jornadas del trabajo cotidiano para ir a los ensayos los lunes y los martes de todas las semanas. Más de seiscientas personas han pasado por el coro en cuarenta años y en la actualidad están alrededor de treinta.

Una dificultad permanente ha sido la falta de un local para los ensayos. Los amantes del arte han tenido que ir cada vez con su música a otra parte y hasta han tenido que desalojar un aula que con buena voluntad les prestaban las monjas catalinas hasta hace poco. Desde hace pocos meses ensayan en un local cedido generosamente en las instalaciones de SOLCA, nadie sabe hasta cuándo. Dos hijas del director del establecimiento médico son integrantes del coro y eso ha permitido esta relación.

Aparte del director, el coro Santa Catalina tiene un presidente, responsable de la gestión para programar las presentaciones, encontrar un salón, un templo o un teatro para su actuación y resolver las necesidades y problemas que no faltan. Los integrantes actúan voluntariamente y, aún más, financian con peculio mensual el uniforme y los gastos inevitables para mantener con vida el conjunto coral de su afición, parte de su vida. Actualmente lo preside Pablo Ochoa Maldonado, profesional de la ingeniería con tiempo y paciencia para darle buena cara y buena voz al oficio de la música y el canto.

Los hombres y mujeres, desde muy jóvenes a muy mayores, que hacen el coro, mantienen relación familiar y amistad, así como con el director musical, Luis Arindia, personaje que alterna buen o mal humor con disciplina en los ensayos, a veces con salpicaduras anecdóticas: Enrique Fernández de Córdova, que en más de las dos primeras décadas del coro fue presidente y hasta hace poco seguía cantando, contó alguna vez que a una compañera le regañó el maestro Arindia por cuchichear con alguien situado atrás de ella, mientras él dirigía un ensayo. Todos reventaron de risa, en coro, cuando él, batuta en ristre, dijo a gritos: “Antes de que yo termine usted ya se da la vuelta…”

El Santa Catalina es un coro emblemático e histórico de Cuenca, que merece el apoyo de sectores públicos culturales y particulares, para que sus integrantes puedan continuar ofreciendo sus espectáculos musicales a públicos de Cuenca y del país. Es el conjunto artístico más antiguo de la ciudad, que se mantiene vivo.

El coro en los 90s. Primera fila: Susana Salgado, María Rosa Ordoñez, Isabel Cobos, Catalina Alvarado, María Crespo, Carmela Rodríguez, Teresa Moreno, Lala Peña, Betty Sojos, Teresa Carvallo. Segunda: Fanny Molina, Delia Hidalgo, Lucia y Cecilia Sojos, Laura Coello, Martha Coello, Alicia Tamariz. Tercera: Ramiro Toledo, Elba Arboleda, Beba Jaramillo, Nelly Coloma, Nora Vanegas, Maya Peña, Teodoro Maldonado. Cuarta: Enrique Fernández de Córdova, César Santacruz (….), Iván Martínez, Fernando Peña, Iván Toral, Fernando Bernal y Alex Cordero.