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 El director del núcleo del Azuay de la Casa de la Cultura en declaraciones periodísticas para este medio de comunicación. 

El directorio encabezado por Patricio Zamora espera desplegar su gestión cultural y la creación de espacios que fortalezcan la identidad de la ciudad, hilo conductor de la sociedad, inclusive con el uso adecuado de las tecnologías de la información y la inteligencia artificial

Patricio Zamora, de cuarenta años, tiene catorce en labores públicas en cultura y patrimonio. Fue agregado cultural en la embajada del Ecuador en Colombia; coordinador zonal de Patrimonio Cultural, Subsecretario de Cultura y docente en las universidades del Azuay y Politécnica Salesiana. Es ingeniero industrial y master en gerencia industrial, titulado en España.

Desde septiembre de 2025 dirige la Casa de la Cultura local. Dice haberla encontrado en condición presupuestaria solvente, fortalecida en talento humano, con cerca de cuarenta funcionarios. Llegó por el colectivo Más Cultura y continuará los planes útiles de la administración anterior y corregirá los que lo requieran. La reapertura de la biblioteca Manual Muñoz Cueva, cerrada en la administración pasada y la intervención en el edificio patrimonial, incluidos los sistemas hidrosanitarios, reparaciones en el vestíbulo, camerinos, escenario y más equipamientos del teatro de la institución, son tareas cumplidas en sus cuatro meses iniciales, así como la impermeabilización de la terraza del edificio.

En el mismo lapso se han realizado ciento cincuenta actividades en el teatro, galerías de arte y las diversas salas, previendo un impulso integral en 2026. Considera a la cultura como el hilo conductor de la sociedad y de la comunidad, incluidas áreas rurales, barrios y ciudadanos, en articulación con las alcaldías y el sector privado. Es partidario de promover la lectura, venida a menos con los sistemas informáticos: en las bibliotecas no hay lectores. Está previsto que el Fondo de Cultura Económica, de México, instale sus servicios en los bajos de su sede, espacio privilegiado del centro histórico, en años usado por una telefónica. Otros espacios arrendados para actividades extrañas a la cultura serán incorporados a los planes de su administración, que incluyen innovaciones de interés cultural y el buen uso de la inteligencia artificial.

La tienda Aceleradora Cultural no irá más. Exhibía y comerciaba bienes artesanales del sector rural, para estimular proyectos de cultura popular, legalización y asesoría de negocios, pero lo sustituirá con un departamento de mayor alcance desde el segundo trimestre de este año. ¿No es repetición de labores de otras instituciones? Zamora aclara que no: El Centro Interamericano de Artesanías y Artes Populares tiene una diferencia abismal, su trabajo especializado es excelente, pero el programa de la CCE mira hacia el día a día en una vitrina cultural comunitaria. Los enfoques son diferentes inclusive de los del Consejo Provincial.

Dificulta cumplir las iniciativas la escasez presupuestaria y el centralismo. El presupuesto del núcleo es de 690 mil dólares, 250 para nómina de personal y el resto para 15 cantones. Los ingresos por rentar locales, por normas legales, van a la matriz de Quito, que usa el 80% de los fondos concursales dejando el 20% para el resto del país. Ante esta realidad no es posible ir contra corriente, las decisiones se toman en Quito, por lo que gestionará involucrar al sector privado y la comunidad en los proyectos y maximizar los resultados.

Su mayor aspiración es la rehabilitación integral del local de la CCE en sus más de once mil metros cuadrados, y crear un espacio icónico remodelado, cuyo teatro, el de mayor cabida del Ecuador después del Ágora de Quito y el Centro Cívico de Guayaquil, permita a los artistas, gestores culturales, trabajadores grandes, medianos y pequeños, desplegar tareas fortalecedoras de la identidad cultural, hilo conductor que hoy sufre carencias y divisiones que debilitan la presencia cultural de Cuenca. Además, las instalaciones y equipamientos complementarán su destino mediante el turismo.

¿Cómo lograrlo? Con presencia de los sectores sociales, académicos, artistas y generadores de procesos mancomunados, con criterio cívico y solidario, superando visiones sectarias y hasta políticas, pues la división debilita.
En esta proyección encaja su aspiración de recuperar en la CCE a miembros de generaciones pasadas alejados de ella, para superar la distancia con actores culturales del pasado, de los que son continuadores los actuales. Un primer intento se ha dado con el acercamiento a directivos anteriores de la institución, a los que aspira integrar en un equipo de trabajo abierto y democrático por una cultura viva, de puertas abiertas, para opinar y hasta disentir con respeto, en el empeño de buscar un norte común cultural y ciudadano.

<p style=" text-align:="">La institución con ocho décadas en Cuenca

 

Benjamín Carrión creó la Casa de la Cultura Ecuatoriana, tras la insurrección popular del 28 de mayo de 1944, llamada La Gloriosa, para hacer del país pequeño en territorio, una fortaleza cultural. El núcleo de Cuenca lo creó el 11 de agosto de 1945 el rector de la Universidad Carlos Cueva Tamariz, y lo presidió hasta 1970, sentando sus bases fundamentales. Se inició en la Universidad, edificio hoy de la Corte de Justicia.

En 25 años de dirigirla, Cueva desplegó intensa labor; además, levantó su sede en once mil metros cuadrados en las calles Córdova y Luis Cordero, con diseño del arquitecto uruguayo Gilberto Gatto Sobral, inaugurándolo en 1957, por los cuatro siglos de fundarse Cuenca.

El núcleo empezó con cuatro personas: Carlos Cueva, Nicolás Espinoza, secretario; Miguel Díaz Cueva tesorero, y Carlos Pintado, conserje. Desde 1970 doce lo han dirigido: Efraín Jara (1970-1983), Edmundo Maldonado (1983-1987), Estuardo Cisneros (1987-1991), Eliécer Cárdenas (1991-1995), María Rosa Crespo (1995-1999), Diego Jaramillo (1999-2003), Efraín Jara (2003-2007), Jorge Dávila (2007-2011), Carlos Vázcones (2011-2015), Iván Petroff (2015-2016), Martín Sánchez (2017-2025) y hoy Patricio Zamora.

En 81 años fue un referente cultural cuencano, en especial en el tema de las letras; constantemente publica obras de creadores azuayos, estimulándolos, para mantener relevante la cultura local en ámbitos nacionales e internacionales. En ocho décadas, marcó el devenir intelectual de las generaciones, acoplándose a formas de desarrollo de la sociedad, con sensibilidades cambiantes en el tiempo. Los quiebres en los conceptos de cultura bajo el influjo de cada época motivaron debates en su interior, pero fortalecieron la institucionalidad: la cultura y la vida actúan en permanente y normal renovación.

En lo que va del siglo XXI tecnologías de la comunicación han transformado en forma vertiginosa la relación humana, el pensamiento y la información global, con nuevas expresiones estéticas, culturales y de la propia vida. Las siglas AC, alusivas a tiempos anteriores a Cristo -por ejemplo- parecerían referirse hoy a tiempos de Antes de los Celulares, pues la historia y la cultura caben en un bolsillo.

La Casa de la Cultura, entidad viva, está sujeta a variables temporales y a criterios oficiales, como a partir de la nueva Ley Orgánica de Cultura que, en 2017, la adscribió al ministerio de Cultura, sumando a los antiguos miembros a los del Registro Único de Actores Culturales (RUAC), empadronados por el ministerio. Eliécer Cárdenas, ex presidente de la Casa local, valioso literato nacional, dijo al respecto: “Esto ha llevado a la manipulación y la demagogia de ciertos directivos de la Institución, en contubernio con funcionarios del Ministerio de Cultura en anteriores administraciones, que crearon una división de facto entre supuestos “intelectuales y artistas de élite” y los gestores culturales impuestos por el ministerio, muchos de los cuales ofrecen unos currículos tan pobres para justificar su pertenencia al registro en mención, que causa verdadera lástima que aquellos ciudadanos y ciudadanas estén en capacidad de votar y decidir mayoritariamente los destinos de la Casa de la Cultura”. (Dice Eliécer en un artículo titulado La Casa ¿Y la cultura? en AVANCE de septiembre de 2021, mes en el que murió). Las cosas así están dadas y el núcleo de Cuenca tiene 350 miembros de número y 1 600 del RUAC. La nueva normativa cambió la nominación de presidentes de los núcleos por la de directores.