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Abiertas las redes sociales para enterarnos de los casos emblemáticos que se posicionan como tendencia, en su gran mayoría no ofrecen razones, ahí gobierna la percepción, el impacto, grandes mayorías terminan condenando o absolviendo, lo que diga la autoridad competente poco importará, el juicio de valor sobre los hechos ya sentenciaron y replicaron

La Constitución de nuestro país establece como un deber y una responsabilidad ciudadana acatar y cumplir la Constitución, la ley, y las decisiones legítimas de las autoridades competentes. Aspiramos en el día a día encontrarnos con ciudadanos virtuosos, que les interese obtener buenos resultados para la sociedad en la que se desenvuelven, por lo que es importante evaluar, cómo direccionamos nuestro actuar, si privilegiamos movernos por el camino del respeto en procura de relaciones que se sustenten en lo que a cada uno le corresponde hacer y cumplir, o decidimos saltarnos las normas, compromisos y responsabilidades, y optamos por hacer lo que considero está bien, sin tomar en cuenta los derechos de las personas con las que me interrelaciono, lo que puede provocar conflictos que se pueden solucionar directamente, o agotada esa fase, deben recurrir a los órganos de administración de justicia para que sean las juezas y jueces, los que resuelvan lo que no hemos podido hacerlo.

El ciudadano aspira a encontrar un juez independiente e imparcial, porque ese es su derecho, está seguro que le tratarán en igualdad de condiciones, sus argumentos serán valorados, la decisión tendrá como sustento lo que manda la Constitución y la ley, será objetiva, sin influencias indebidas ni favoritismos, espera una tutela de los derechos que invoca siguiendo un procedimiento que está fijado previamente, es decir, su convencimiento es que le darán buenas razones que no tendrán otra fuente que los hechos, las pruebas, y la aplicación del derecho al caso concreto, esa es su confianza, su aspiración.

El doctor Jorge Zabala Egas afirmó que los jueces deben asumir una conducta contramayoritaria, porque su decisión debe estar basada exclusivamente en el derecho, no puede ser seguidor de la política, de los otros poderes del Estado, de las tendencias de las redes sociales y de los hechos noticiosos de la prensa, ese sería el peor juez, porque convierte su trabajo y accionar en populismo judicial; su legitimación no está en las mayorías, en la opinión política, decide en función del derecho y no juega con percepciones. Para Ferrajoli, en materia penal, esto es especialmente nítido, ninguna mayoría, por más aplastante que sea, puede hacer legítima la condena de un inocente o subsanar un error cometido en perjuicio de un solo ciudadano, ni la voluntad o el interés general, ni ningún otro principio de autoridad pueden hacer verdadero lo falso, o viceversa.

Abiertas las redes sociales para enterarnos de los casos emblemáticos que se posicionan como tendencia, en su gran mayoría no ofrecen razones, ahí gobierna la percepción, la tendencia, el impacto, grandes mayorías terminan condenando o absolviendo, lo que diga después la autoridad competente poco importará, el juicio de valor sobre esos hechos ya lo hicieron, ya lo tienen, ya lo replicaron. Y frente a las tendencias que juzgan y valoran hechos sin dar razones, Noelle Neumann, sostiene que la mayor parte de la población se une al punto de vista más aceptado, aun cuando estén seguros de su falsedad, porque tienen miedo al aislamiento, a la mala fama o a la impopularidad, terminan ejecutando acciones en plena relación con lo que percibe esa opinión mayoritaria, por eso, dan su opinión en temas controvertidos en público, sin aislarse, y esa opinión pública, termina convirtiéndose en control social.

En qué grupo nos integramos, juzgamos las decisiones de las autoridades con buenas razones, o preferimos subirnos a la camioneta de las tendencias, a las que nos adherimos sin beneficio de inventario, por miedo a quedarnos aislados, y esto lo atamos a la aprobación o desaprobación del grupo en el que nos desenvolvemos, si pensamos y actuamos diferente, hay la amenaza latente de quedarnos solos, por eso evaluamos en forma permanente qué opinión tiene la tendencia del grupo, lo que influye en la forma que actuamos en público.

Los jueces deben estar a la altura de las circunstancias, resolver en derecho los hechos puestos en su conocimiento, sin dejarse llevar por aquellas tendencias que perciben y asumen situaciones, guiados por los poderes fácticos que abundan, aniquilan conciencias y destierran los valores democráticos y de límites al poder, tan necesarios para la defensa y tutela de los derechos en forma eficaz.